Ley Habilitante y elecciones parlamentarias
A raíz de las declaraciones del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama. Nicolás Maduro solicitó una Ley Habilitante a la Asamblea Nacional para -combatir el imperialismo-. Ya sabemos como terminó la discusión. Con unas cuantas movidas previas en la Asamblea, y Ricardo Sanchez en el curul de Maria Corina Machado, la Ley será aprobada. Poco importa en verdad como se haya conseguido esta ley, no es nada nuevo. Lo verdaderamente relevante son las consecuencias de la aprobación de la misma. Se le ha otorgado a Nicolás Maduro la posibilidad de hacer y deshacer lo que le de la gana.
En Venezuela nos estamos enfrentando a un partido político con aspiraciones totalitarias. El PSUV quiere tener el control absoluto del estado. Acabar con la separación de los poderes. Dominar los medios de comunicación. En el caso especifico de los poderes públicos, para otorgarle todo el poder al ejecutivo nacional. Primero: se realizó un acto inconstitucional el diciembre pasado donde los magistrados de la sala constitucional que resultaron designados fueron personas vinculadas con el partido de gobierno. Estas personas convirtieron este Tribunal Supremo de Justicia en una pantomima, en una constitución viva, y que cambia según los gustos y deseos del presidente Maduro. Como si esto no fuera suficiente, a través del allanamiento a la inmunidad parlamentaria a la diputada Aranguren, la bancada chavista consiguió el diputado 99 para aprobar con escasos 3/5 la Ley Habilitante. Y por si no fuera poco, también se le allanó la inmunidad a la diputada María Corina Machado para que su suplente, Ricardo Sánchez asumiera.
Si algo está claro en la política venezolana es que hay un partido, el PSUV, que utiliza cualquier cosa que esté a su alcance para aplastar y barrer con las minorías. Es por esto la importancia de una amplia victoria opositora en las próximas elecciones parlamentarias.
En el sistema venezolano, quien controle una amplia mayoría en la Asamblea puede hacer y deshacer lo que le venga en gana. Aquí no importan la cantidad de votos, sino la cantidad de diputados. La oposición necesita, al menos, ganar la mayoría simple de la Asamblea Nacional, y ganarla bien, cómoda. No basta con tener uno o dos diputados más. Necesitamos una bancada fuerte, unida y que vaya en bloque a las sesiones. Solo así comenzará el parto de la democracia venezolana. Un parto que tendrá varias contracciones, cada una de ellas peor y más dolorosa, siempre será más difícil a medida que se vaya avanzando, pero al final, valdrá la pena. Derogación de leyes inconstitucionales, destituciones de magistrados, designaciones de poderes públicos. Con la mayoría en la Asamblea Nacional, se abre un abanico de posibilidades para el accionar democrático venezolano.
Si algo está claro en la política venezolana es que hay un partido, el PSUV, que utiliza cualquier cosa que esté a su alcance para aplastar y barrer con las minorías. Es por esto la importancia de una amplia victoria opositora en las próximas elecciones parlamentarias.
En el sistema venezolano, quien controle una amplia mayoría en la Asamblea puede hacer y deshacer lo que le venga en gana. Aquí no importan la cantidad de votos, sino la cantidad de diputados. La oposición necesita, al menos, ganar la mayoría simple de la Asamblea Nacional, y ganarla bien, cómoda. No basta con tener uno o dos diputados más. Necesitamos una bancada fuerte, unida y que vaya en bloque a las sesiones. Solo así comenzará el parto de la democracia venezolana. Un parto que tendrá varias contracciones, cada una de ellas peor y más dolorosa, siempre será más difícil a medida que se vaya avanzando, pero al final, valdrá la pena. Derogación de leyes inconstitucionales, destituciones de magistrados, designaciones de poderes públicos. Con la mayoría en la Asamblea Nacional, se abre un abanico de posibilidades para el accionar democrático venezolano.
La Mesa de la Unidad Democrática (MUD) debe plantearse el quehacer político como una estrategia para el resquebrajamiento del estado totalitario. A través de una buena victoria en las proximas elecciones, la oposición democrática tendría muchas opciones para comenzar a reconstruir la institucionalidad en Venezuela. No más leyes habilitantes, no más magistrados vendidos, no más rectores electorales militantes. La oposición debe mover sus filas, e incentivar al voto masivo por una alternativa. Venezuela está en estado, está preñada de esperanza, y cuando el pueblo se vuelque en un tsunami de votos, en una montaña de papeletas, ese día, Venezuela va a parir, y va a parir democracia.
Alejandro Conejero
@ConejeroC

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