Sin pelos en la lengua:
La verdad de un proyecto económico y un proyecto político
Hace más de 17 años ya, que los venezolanos tenemos escuchando el meta-mensaje revolucionario de un dizque proyecto de igualación nacional, de inclusión, de superación, de nacionalismo, de crecimiento, de democratización, y demás palabras que suenan rimbombantes en el imaginario colectivo venezolano. Sin embargo, nos damos cuenta que luego de 17 años de esto y aquello, solo tenemos degradación, desigualdad, exclusión, decrecimiento económico, dictadura, y ausencia de soberanía. Las mentiras y patrañas materializadas en políticas absurdas por parte del estado venezolano nos han conducido a un abismo lleno de muerte, hambre, presos y decepciones. Se acerca el 6 de Diciembre, fecha que muchos tildan, o tildamos de cambio, ¿el problema?, ¿hacia donde va ese cambio?
Año tras año nos cuestionamos a nosotros mismos cuál es nuestro objetivo, nuestro proyecto. En las calles se escucha retumbante, como en cajas de resonancia, la necesidad de oír un proyecto de país, un proyecto de nación. Pero, no de esos que ocupan 350 páginas con una fuente Arial, tamaño 11 y que no provocan leer ni la mitad, pues además, son una habladera de pistoladas. No. Venezuela espera un proyecto país fundamentado en principios. El Plan de Barranquilla, el Plan de Febrero; son buenos ejemplos, necesitamos una visión del mañana, y por supuesto aquél brillante orador que con su verbo encendido hará temblar las rodillas del gobierno, y nos abrirá los ojos a todos.
Quiero yo dejar mi pequeño ladrillo a la construcción de ese proyecto, que será el edificio de la Venezuela del mañana. Lo que dire será como descubrir el agua tibia. La teoría económica más tradicional de la historia. Lamentablemente, parece que ningún político de primera línea, se atreve a decirlo:
En Venezuela se acabaron los precios justos, las regulaciones, las nacionalizaciones y las misiones, aquellos subsidios que agigantan el gasto público se han esfumado, aquella leyenda de que somos un país rico, pasó a ser eso, una simple leyenda. Se vienen momentos duros para los venezolanos, alguien tiene que ser sincero con nosotros, hay que apretarse el cinturón, y echar para adelante. Se vendrán políticas de austeridad, Keynesianas quizás, se necesitarán grandes incentivos para las trasnacionales, como la exoneración o la baja paga de impuestos, deberán volver los bancos industriales, obreros y de trabajadores agrarios. Adiós a los pagos dobles en horario nocturno, bienvenidos los decretos de apertura 24h, El petróleo debe dejar de ser un bien del Estado y pasar a ser un bien de los ciudadanos, el petróleo es nuestro, no del gobierno y debe ser redistribuído en la banca gremial que se mencionó. En Venezuela, se acabó el pan de piquito, debemos caminar hacia un modelo donde cada quien se supera por sus propios méritos, donde el trabajador gané lo suficiente, para tener una vida digna y próspera, pero trabajando siempre, nunca sumergidos en el vagabundismo.
Esa es mi visión del mañana, y no puedo estar más emocionado con ella. Un país donde cada ciudadano pueda llegar hasta donde quiera por sus propios medios, donde cada niño que sueñe con ser bombero, astronauta, científico, maestro, empresario, escritor, poeta, presidente; pueda hacerlo si le pone empeño y dedicación. Ese país se llamará Venezuela, y será un modelo político de democracia liberal representativa.
Alejandro Conejero
@ConejeroC

Superar el rentismo, el populismo, el caudillismo y el militarismo; comienza a emerger un liderazgo responsable. Este artículo es una muestra.
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