jueves, 5 de febrero de 2015

Los Adictos

Los Adictos

En Venezuela, todos conocemos a alguien con problemas de alcoholismo, adicción o dependencia. Es una historia común en nuestras vidas, la del padre alcohólico que se gasta el dinero del hogar en bebidas, llega ebrio a casa, y maltrata y golpea a sus seres queridos, normalmente los jóvenes que se ven en estas circunstancias empiezan a trabajar desde muy temprano, para llevar el pan al hogar, pagar las deudas, ayudar a las madres, y seguir satisfaciendo los vicios frenéticos de quien no puede desprenderse por lazos afectivos de sangre. Pero, esa historia no termina en un circulo vicioso, mas temprano que tarde, el joven hijo se da cuenta que la dependencia de su padre le trae problemas descomunales a la familia: golpes, tratamientos, derroche.. Cuando el joven se da cuenta de ello, trata de conversar con su padre, quien respondiendo a su carácter dependiente es capaz de conectarle una mano, y hasta amenazarlo de muerte. El hijo se ve en aprietos, y sigue pagando y pagando el vicio de su padre, y no es hasta que es grande, maduro y fuerte, cuando se da cuenta de que puede enfrentarse a su borracho padre y contarle el dinerito que satisface el vicio de la bebida. Empieza una batalla brutal por el control del hogar, el padre borracho entró en frenesí, destruyó todo, golpeó a quien estuviera cerca, y se marchó despotricando cualquier barbaridad a los cuatro vientos. Tiempo después, el joven hijo ya tenia su propia familia, y cuidaba del hogar junto a su madre. Un día, un señor, canoso, con una barba mal afeitada, y vestido a trapos, se acercó al hogar; el joven, sorprendido de verlo sobrio, le abrió la puerta, y lo sentó en la sala, era su padre.

Los vicios dependen del dinero, para poderse saciar. Imaginense que Venezuela es un autobús, su chofer, es el oficialismo, y créanme, están borrachos hasta las metras, sus reflejos están por el suelo. Lo mejor que podemos hacer los venezolanos, es sacar a ese chofer del volante, sentarlo atrás, y darle tratamiento medico, porque están a punto del coma etílico. El autobús de Venezuela, usa un combustible interesante, se conoce como poder, quienes manejan este autobús son adictos al poder. El señor Nicolás Maduro, Presidente de Venezuela, ejerce sus funciones tal cual loco de carretera: grita, insulta, manda a callar, pelea y destruye todo lo que le pasa por enfrente, el pobre señor Maduro es un enfermo, el poder lo ha vuelto loco, incluso, tiene alucinaciones con pajaritos que hablan, necesita que lo internen en el Hospital Universitario de Caracas, y lo traten como el esquizofrénico que se ha vuelto. Pero, como buen loco y adicto que es, niega su enfermedad, y es trabajo de todos los venezolanos que pueda curarse, por eso, a quien es adicto al poder, ni un voto más, al partido que podría ser, tranquilamente, un Sociedad de Alcohólicos Anónimos, (El PSUV), ¡ni un voto más! Seamos hermanos responsables, y pasemos para atrás al amigo que va manejando el autobús de Venezuela, y que además está es rascao, por nuestra seguridad, saquemos del volante a nuestro hermanos oficialistas.

Agradecimientos al Profesor Carlos Leañez.

@ConejeroC