Lucha y conflicto:
El año 2015 en Venezuela se perfila, económicamente hablando, como un año duro, casi de supervivencia. Con una proyección inflacionaria anualizada de más del 100%, con un desabastecimiento enardecido en los productos de la cesta básica, y, con un gobierno que no muestra ningún tipo de moderación en cuanto al tema económico refiere.
Por suerte, los venezolanos debemos entender que en las crisis están las oportunidades, y que a Venezuela, se le avecinan tiempos de trabajo duro, de, como diría Churchill, sangre, sudor y lágrimas, necesitaremos de todos los esfuerzos de cada uno de los ciudadanos venezolanos para reconstruir el aparato productivo venezolano, para recobrar los valores éticos y morales, para reconstruir la nación.
El gobierno venezolano, sumergido en sus teorías marxistas, no abandonará el barco del comunismo. El rechazo hacia el presidente Nicolás Maduro, y a sus políticas crece abismalmente, casi roza el 85% de impopularidad. El descontento en Venezuela brota por todas partes, este país parece una hallaca mal amarrada, y se está desmoronando por todos lados. Existen dos vectores de violencia fundamentales que no tienen dirección y sentido, literalmente son vectores libres: La escasez y el aumento del transporte. Los maltratos a la empresa privada han hecho que el desabastecimiento sea brutal, las colas gigantescas son la primera plana de los pocos medios de comunicación que quedan. En Caracas, hace poco hubo un aumento del pasaje de Metro, la tarjeta de 10 viajes pasó a costar 27bs, se viene el aumento del pasaje de camioneta. El descontento social se está canalizando en un grupo de disidentes no identificados con la oposición, esto sucede porque la MUD no tiene un discurso que satisfaga a estas personas. Las elecciones no son suficientes.
Cuando a una persona le tocan el orgullo, la familia, sus necesidades primarias, la fuerza de reacción se vuelve primitiva, es decir, poco racional; no buscan una respuesta que solucione a mediano o largo plazo el problema, sino más bien, una que drene, en un acto desenfrenado ese malestar y esa indignación, en pocas palabras: La calle.
El problema de La Calle, es que no va más allá de ahí. Debemos entender que La Calle, es solo el primer paso de una lucha progresiva, que debe canalizarse y entenderse como una. En la teoría de resolución de conflictos, una lucha tiene 3 etapas fundamentales: La entrada, el desarrollo, y la salida. Cuando planteamos una lucha, no podemos hacerlo desde la última etapa, -La Salida-, pues estratégicamente, no tiene ningún sentido. La idea esencial de una lucha, es generar un clima de presión política lo suficientemente alta para derivar en una acción que canalice esa presión en una acción. Esa acción, como la debemos entender, es el punto de inflexión de la función en el cuál, la curva de distribución del poder empieza a ser favorable a nosotros, estás acciones van desde un Golpe de Estado Militar, hasta unas Elecciones Parlamentarias. Y si, hago énfasis en Elecciones Parlamentarias, pues no creo en golpes militares, o mejor dicho, no creo en la política de los militares. De este modo, lo que quiero concluir, es que La Entrada al conflicto, debemos entender que es la protesta social, El Desarrollo del mismo, es la escalada de presión política alrededor de los problemas sociales que vivimos el pueblo de Venezuela, sin deslegitimar nunca la acción del voto, pues también debemos entender que votar, es una herramienta de lucha más, es la manera de decirle en su cara al gobierno: ¡No estamos con ustedes! Y por último, La Salida, la dichosa Salida, el Día D, el día electoral, donde todo ese descontento debemos drenarlo brutalmente con el voto contra el partido de gobierno, y luego, defender, con el pecho, con el corazón y la cabeza, la decisión soberana. Con la recuperación democrática de la Asamblea Nacional empieza el resquebrajamiento del estado Autocrático.
@ConejeroC

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