viernes, 21 de agosto de 2015

La crisis Universitaria, una política de estado

La crisis Universitaria, una política de estado

Las Universidades venezolanas se encuentran sumergidas en una crisis total. Desde hace ya más de 8 años, el presupuesto anual que se recibe para las universidades es un presupuesto re-conducido. Los sueldos profesorales representan la miserabilidad plena. La sentencia del Tribunal Supremo de Justicia que ordena la asignación del 100% de cupos a través del nuevo Sistema Nacional de Ingreso, es mucho más que una violación a la autonomía universitaria, es una estafa a la juventud venezolana, y un intento de intervenir políticamente las universidades para socavar el concepto de Universidad moderna e instaurar el modelo de universidad doctrinaria y absolutista de los regímenes totalitarios.

A través de los presupuestos re-conducidos, y con una política económica que no hace más que fomentar la inflación; las universidades se han visto en la necesidad de maniobrar hábilmente para conseguir insumos para los laboratorios, pagar las nóminas de la institución, financiar la investigación, y mantener la infraestructura de los campus universitarios. Además, con una política de control cambiario, se le dificulta en exceso a la universidad el realizar convenios internacionales, renovarlos, y hasta la suscripción a las revistas de investigación se ven afectadas por dicha política. 

En términos de personal, la nómina profesoral se ve cada vez más y más reducida. Los sueldos no homologados de los profesores no son suficientes para garantizarles una buena calidad de vida. Las oportunidades en el exterior para estas personas nos excepcionales, y la única razón de estar aquí de los que aún no se han ido, es la motivación de sembrar conocimiento en los jóvenes venezolano. La política económica de disminución del poder adquisitivo de los sueldos está haciendo que dar clases en una universidad pierda el sentido como un trabajo para alcanzar el bienestar. Los profesores universitarios se han vuelto una especia en extremo peligro de extinción.

La apuesta del gobierno por el nuevo Sistema Nacional de Ingreso, no es solo una violación desenfrenada de los derechos constitucionales de los jóvenes y las universidades, sino que también es un asedio perverso con el objetivo de tomar la institución universitaria y desmantelar su espíritu democrático desde adentro. Se está violando la autonomía, pero más allá, se está sepultando la libertad de la juventud para decidir qué y donde quiere estudiar.

La asfixia a la institución universitaria es clara. La promoción de una crisis universitaria se ha vuelto una política de estado. Ante esto, los jóvenes tenemos una obligación: debemos proteger y defender a la universidad venezolana, la moderna, la que promueve la investigación y el desarrollo del conocimiento. No a la intervención universitaria.

Alejandro Conejero
@ConejeroC

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